sábado, 23 de noviembre de 2013

Posibles razones del arribo de las serpientes a Sociales

Tal como acostumbramos desde esta polémica organización, cuando un tema se instala en la facultad investigamos exhaustivamente sus posibles causas. Esta nota no es la excepción.
A partir de una foto de una gran serpiente, publicada por un estudiante de esta prestigiosa Universidad, durante varios días sólo se habló de eso en las redes sociales. La paranoia empezó a extenderse como reguero de pólvora, y no faltaron los alumnos que querían hacerse una cartera con el ofidio. Otros, temblaban como hojas sacudidas al viento de sólo pensar en que la serpiente los puede estrangular sorpresivamente mientras están en clase. Un grupo de dementes, liderados por esta agrupación, abogaron por la plena integración de ofidios y humanos, ya que las víboras también tienen derecho a estudiar en una universidad pública.
En fin, hay una gran diversidad de posturas, pero lo que nadie analizó es el por qué. ¿Por qué hay bichas en la UNLZ? He aquí algunas hipótesis.

Una distracción de sangre fría 

Poco antes de que apareciera la víbora, de lo único que se hablaba en los grupos de facebook de Sociales era de la lábil victoria de TxS en las elecciones. Obtuvieron -una vez más- la presidencia del Centro de Estudiantes, pero lo novedoso este año fue lo cerca que estuvo la segunda agrupación de arrebatarle la victoria.
Según pudo averiguar un infiltrado del ERU que está espiando a TxS, los muchachos del Frente planeaban una distracción que generara impacto en el alumnado, de forma tal que ya no se hicieran tantos cuestionamientos a la gestión. Como este dato era muy leve como para relacionarlo directamente con la aparición de la bicha, le pedimos a nuestro doble agente que indagara más. Investigando con una lupa, pipa y una boina ridícula, encontró restos de piel de serpiente en la mesa de TxS.
Consultados por el ERU, desde Todos por Sociales negaron tajantemente que hayan liberado a una víbora por el campus. "Pasó por acá, le dimos un chori, pero nosotros no la trajimos", se atajaron cuando les recordamos que habíamos encontrado muda de piel.
Si fue TxS quién liberó al ofidio, su objetivo de distraer al estudiantado se cumplió con creces: mientras que  la serpiente ganó una popularidad impensada, ya nadie habla de las elecciones y las críticas hacia la gestión se redujeron en un 76,0303456%, según constató el ERU.

Jarry Popote y la Cámara de los Zurditos

Sin embargo, mientras investigábamos a TxS, una nueva pista nos llevó hacia una dirección mucho más esotérica. Una de las lechuzitas unlzianas nos trajo una carta anónima diciendo: "Alguien quiere abrir la Cámara de los Zurditos." Anonadados, decidimos inquirir sobre esta información. Para ello llamamos a nuestros expertos magólogos de Hogwarts, que inmediatamente acudieron con sus varitas erguidas.
Les preguntamos que era eso de la cámara de los Zurditos.
   - La UNLZ está construida con hechizos poderosos. Existen pasadizos ocultos que llevan a lugares antiguos y peligrosos.- Constató Jarry Popote.
En efecto, al día siguiente un alumno apareció petrificado, sentado en el inodoro de los baños de las aulas externas. Un mensaje siniestro apareció pintado en rojo. "La Cámara de los Zurditos se ha abierto. Enemigos de Marx, temed". Según averiguó esta inefable asociación, el estudiante era un defensor a ultranza del Estado liberal y la Propiedad Privada.
¿Quién podía petrificar a alguien así? Según Popote un basilisco, una serpiente gigante que con sólo mirar a los ojos a un humano lo paralizaba.
Lord Bolchemort fue un mago de la UNLZ obsesionado con la lucha de clases que buscaba derrocar el Estado Liberal. Sus enemigos lo consideraron un radical, apátrida y degenerado. Lo enfrentaron y derrotaron, pero antes de morir dejó una bestia encerrada en algún lugar misterioso de Sociales, con el fin de que su heredero liberara la destrucción sobre los burgueses.
La pregunta era... ¿Dónde estaba la Cámara de los Zurditos? Porque nuestro poder abductivo es 20 veces mayor que el de los humanos promedio, y porque ya habíamos visto la película, supimos que la serpiente se movía a través de la cañería de los baños, y que la Cámara se hallaba dentro del baño de mujeres de las aulas externas. Es obvio que el estado paupérrimo de los distintos toillettes de la facultad se deben al violento paso del basilisco por Sociales.
El basilisco y su mirada expropiadora de movimiento
frente al baño de mujeres.
Sin más dilaciones, nos dirigimos al baño de mujeres. Entramos sin pedir permiso, sobre todo por un impulso voyeurista, y logramos ver un par de muchachas en paños menores (después de todo, la privacidad no existe gracias a la falta de puertas en cada inodoro). Una vez recibimos varios cachetazos, el muchacho
obscuro, Sophrosine, habló en pársel y abrió la entrada a la cámara. Pero en lugar de luchar contra el basilisco, como amantes de la naturaleza que somos y porque el bicho era muy grande y daba miedo, lo dejamos marchar en paz. Es posible que siga rondando la UNLZ en busca de enemigos de la Revolución con los cuales alimentarse.

Selección natural

Una tercer hipótesis de la abundancia de ofidios en la UNLZ se relaciona con una reciente campaña lanzada por las autoridades de la facultad.
  -"Es más que evidente la proliferación de alimañas en esta universidad. Las plagas deben eliminarse porque de otra manera terminarían invadiendo las distintas facultades", explicó al ERU el Secretario de Asuntos Ecológicos de Sociales, Pedro Smog.
Las ratas que abundan en el campo unlziano son un problema y una peste, por lo que las autoridades buscan erradicarlas de una forma económica y sencilla. Para eso liberaron serpientes en el predio, de forma tal que las bichas se alimenten de los roedores y limpien el campus.
  -ERU: Pero las serpientes son peligrosas, ¿Qué pasará cuando se hayan comido a las ratas y las víboras nos invadan?
  - PS: Tenemos un plan para eso. Gorilas sobran en la facultad, y podemos usarlos para que se coman a las serpientes.
El ERU no pudo rebatir la impecable lógica del plan.

Conclusiones

Independientemente de la (o las) causa(s) del arribo de las serpientes, lo que se impone ahora es saber cómo lograr la convivencia entre humanos y víboras. Mientras muchos estudiantes proponen que se establezca "el día del garrote" en Sociales, otros propugnan por la coexistencia pacífica. Si los ánimos no se calman, las soluciones extremas triunfarán, y una posible guerra civil en Sociales podría causar estragos. Esperemos que no se llegue a eso.
Mientras algunos estudiantes dan cobijo en la facultad a las serpientes (izq),
otros se preparan para dar garrotazos (der)




lunes, 18 de noviembre de 2013

Elecciones en la UNLZ o de cómo elegir empresa para el Viaje de Egresados

La campaña de este año fue particular. Para empezar, la estandarización de propuestas fue evidente. Todos coinciden en lo que quieren para los estudiantes pero todos se pelean. Luego, las discusiones infantiles que se suscitaron, con denuncias cruzadas de todo tipo, llegando a grados de inverosimilitud siderales. Para continuar, la paranoia de muchos estudiantes que se sentían perseguidos por las agrupaciones o que ante cualquier chispa de crítica, comenzaban a pelearse para defender o para desmerecer a tal o cual organización. Sobraron también discursitos armados de militantes que hacían excesivo hincapié en los sentimientos, emociones y pasiones. Tanta melosidad, constató el ERU, generó diabetes espontánea en algunos lectores distraídos.
Todos estos factores de alguna manera curiosa le sonaban familiares al ERU. Por un momento ya no nos sentimos en una Universidad Nacional, no sentimos que se diera un debate sobre un modelo de facultad, ni una elección democrática donde se pusieran en juego cuestiones profundas. No. Sentimos que estábamos ante algo mercantilista. Por momentos parecía que muchas agrupaciones aparentaban querer vendernos un producto o servicio. Por momentos se quebró la continuidad espacio/tiempo y volvimos a la secundaria, y en lugar de presidencia de Centro de Estudiantes teníamos que elegir una empresa para el Viaje de Egresados.

Último año del colegio.

Al igual que las empresas de turismo estudiantil, las agrupaciones nos ofrecen todas lo mismo: un viaje a Bariloche, diversión, comodidad por un lado; apertura horaria, cátedras paralelas, dirección por carreras en el otro. Pero, aunque el acuerdo es evidente, comienzan las peleas a la hora de elegir. Algunos dicen que Travel Rock es la mejor empresa, pero para otros son una manga de narcos y estafadores. Otro tanto se le achaca a Flecha Bus. Cuando llega la hora de las negociaciones, los estudiantes exacerban sus divisiones y sus conflictos previos, se enfrentan desmesuradamente y las discusiones poco productivas se suceden sin cesar. No prima el debate de por qué es mejor una u otra empresa, sino que la ocasión permite la batalla dialéctica de lo que durante el año está -más o menos- reprimido.
Las corporaciones por su parte intentan captar la voluntad de los estudiantes no centrándose en su capacidad de demostrar cuán eficiente es su servicio, sino con la aparición de coordinadores copados. Muchachos y muchachas facheros que se acercan a los alumnos, los invitan a fiestas, se hacen amigos, los seducen.
A medida que el momento de tomar una decisión se acerca, los estudiantes que están a favor de Travel o de Flecha, en su desesperación por ganar, terminan apelando a subterfugios pueriles. Las peleitas que finalizan con alguna muchachita sollozando; el encontronazo entre dos compañeros de curso que casi terminan a las piñas; el testimonio algo armado de quiénes conocen a alguien que ya viajó por la empresa y fue lo mejor que le pasó en la vida; y el infaltable discursito falso de alguno de los compañeros que dice que los quiere a todos y que busca el bien del grupo.
Por su parte las empresas se mostrarán generosas con los chicos y les regalarán entradas a discotecas con barra libre, cenas, y apelan a mostrar cómo disfrutaron otros grupos antes que ellos del viaje a través de la empresa, antes que tratar de demostrar cómo se llevará a cabo esa realización y cómo se mejorará la experiencia.
Finalmente se llega a un resultado. Gana Travel o gana Flecha. Los ganadores quedan satisfechos, convulsionan de alegría, evitan las críticas tapándose los oídos y lanzando un estridente y poco humilde grito de victoria. Los perdedores se relamen las heridas. Por un lado satisfechos, después de todo, ellos también van a Bariloche.
El hechizo se quebró y nos encontramos de nuevo en el ilusorio presente. Entristecidos constatamos que la profundidad de lo que se discutía en las elecciones era del mismo nivel que la decisión de con que empresa viajar al sur. La pauperización del discurso y accionar político en la facultad es un tema inquietante que debería preocupar a los máximos representantes de las distintas agrupaciones estudiantiles. La juventud está redescubriendo la militancia, pero estas actitudes seguro que generan fuertes desilusiones en más de uno que pensaba meterse en política. A menos, claro, que ese sea el objetivo. Jugar sucio, mirarse el ombligo y que se queden sólo los que no teman tener los pantalones sucios.


domingo, 10 de noviembre de 2013

Sábado Peirciano

Mis apuntes de semiología estaban tendidos por toda la mesa. Rasgados, marcados, pintados, hace tiempo que ya habían sido vejados con una lectura obligada y metódica.
Era sábado, y me se sentía frustrado por tener que tragarme los libros de Marafiotti y no un par de shots de tequila. A pesar de esto, continué con mi lectura: un parcial nada grato me esperaba el lunes. Leí hasta que los ojos se me irritaron, la vista se me cansó y mi cerebro se embotó. Me recosté sobre los apuntes, agotado y algo deprimido, recordando lo que había leído sobre la biografía de Peirce. Un sábado peirciano podría no ser tan malo después de todo, pensé, y el mundo se desvaneció en un torbellino de oscuridad.
Desperté cuando alguien me sacudió por el hombro.
- Levantate pibe que tenemos que salir.
Estaba confundido. Miré al hombre que me había arrancado del sueño, un rostro vagamente familiar y decimonónico. Tardé en reconocerlo, pero comprendí atónito que estaba frente al legendario Charles S Peirce. Lo que había deseado justo antes de dormirme se había hecho realidad: Un sábado peirciano con el creador del pragmatismo, salir de joda con ese gran aficionado al éter, el alcohol y la morfina. Sí, la obsesión tricotómica de Peirce lo acompañó incluso en su adicción.
Que misterio inefable lo trajo a mi presencia, si era un fantasma, un zombie o fue revivido corpóreamente, no se lo pregunté. Cuando la lógica se rompe hay que aprovechar el desdoblamiento de las aburridas leyes que nos gobiernan a diario y dar rienda suelta al delirio de lo irreal y extraterreno. Lo que sí pude comprobar es que Peirce no decepcionó. Sacó de su valijita un frasco de éter, y un par de pañuelos para aspirarlo; jeringas y morfina; además de un par de botellas de absenta. En la previa terminamos tan puestos que comenzamos a debatir sobre la semiosis ilimitada y nos propusimos nombrar a todos los interpretantes de la palabra "pito". Luego de una hora de listado (en el que aparecieron "embutido de carne", "canelón con salsa blanca" y "panqueque con casquito de bombero"), nos percatamos de lo infructuoso de nuestra tarea, y nos pusimos en marcha para ir a bolichear.
Una vez en la discoteca, tomamos rondas y rondas de tequilazos. Noté preocupado como Peirce, cada vez que había que pagar, ponía alguna excusa o se hacía el que no oía por la música. Alarmado, recordé que el buen Charles se destacaba por la grandeza de su cabeza pero no de su billetera. Sin embargo se lo perdoné y todo el escabio corrió por mi cuenta. No todos los días uno tiene la posibilidad de ir de fiesta con un referente del mundo intelectual.
Luego del sexto tequilazo, Charles perdió toda inhibición social y comenzó con la labor de encare. Sabía que el tipo era un mujeriego, pero creí que la extemporaneidad le jugaría en contra. Me demostró cuan equivocado estaba al comerse dos minas -a la vez-, echarlas y hacer que ellas le rogaran que les pasara el facebook. Pasmado, intenté aprender del maestro y fisgoneé mientras se chamuyaba a una morocha de atributos generosos.
- Vos sos el interpretante final de la belleza.- Piropeó Peirce. Pude comprobar el efecto del signo lanzado por Peirce ya que las cosas se pusieron muy melosas. Luego de que se aburrió de esa chica, se acercó a otra y le susurró:
- Quisiera ser el ground de tu objeto inmediato.- Un pez más que entró a la red.
Peirce, con cara de orto y todo, pescaba de a 3

 Sólo como parte de una curiosidad epistémica propia de mi personalidad, intenté replicar la situación. Me acerqué a una muchacha, le tiré el mismo piropo, pero para mi sorpresa la mina me miró mal, salió corriendo y llamó a los patovicas que me empujaron para sacarme del lugar. De la nada apareció Peirce y le partió al que me arrastraba una botella en la cabeza. Escapamos del boliche a duras penas, corrimos un par de cuadras y nos detuvimos fatigados.
- Yo... sólo... usé uno de tus pirpos para tratar de seducir una chica- Expliqué lastimosamente.
- Jaja, el que sabe sabe, papá.
Hacer ejercicio después de beber tanto no nos hizo bien, y terminamos quebrando elegantemente en una zanja al costado de la estación de Lomas. Nos quedamos un rato tendidos, tratando de recuperar el aliento y la cordura. Pero el reposo duró poco.
- ¡Ahí viene la yuta! Oí la sirena (primeridad) perteneciente a un patrullero específico (segundidad) e infiero que vienen los agentes de la ley a hacer cumplirla con todo el rigor de los bastones (terceridad).- Vociferó Charles.- ¡Nunca me atraparán con vida!
Huimos de nuevo, pero siempre con la policía pisándonos los talones. Decidimos separarnos para tener más chances. Fue la última vez que vi a Charles Peirce.
Corrí a Yrigoyen y me tomé el 51 San Vicente, me quedé dormido y cuando desperté, todavía no sé como, aparecí en mi cama. ¿Había sido todo un sueño producto de una resaca semiótica? ¿Una ilusión producto de una mente desquiciada? Decídanlo ustedes. A pesar de las compulsiones textuales, este intenta ser un enunciado abierto.
 A mi me gusta creer que Peirce logró eludir las autoridades, me encontró en el camino, me llevó a casa y me arrulló con la siguiente nana: "Arroró mi signo, arroró mi ground. Arroró semiosis de un concepto".      

Comentá, maestro